Escuela Félix Seijo Rivera

Por: Adriana Rivera Vélez

Como parte de mi clase de historia, tuve que realizar una investigación acerca de la historia oral de la escuela Félix Seijo que se encuentra en el centro del pueblo en Utuado. Para comenzar, Félix Seijo fue alcalde de Utuado en 1898-1899.
En esta investigación, tuve el placer de entrevistar a varios ex-alumnos los cuales me indicaron como era la enseñanza en la escuela, como eran las áreas del patio y el comedor de la escuela, entre otras cosas. En realidad, mi entrevistado, llamado Juan Vélez, comenta que desde que él dejó de estudiar en la escuela a esta época no hay mucha diferencia. Juan, dice que el comedor, los salones y la oficina siguen en el mismo lugar lo único que ahora son en cemento porque antes eran en madera.

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Cuando pregunté acerca de los maestros, me mencionaron algunos nombres como el de la principal, Mrs. Cuevas, Mrs. Flores, Mrs. Santiago, Mrs. Orengo, entre otros. “Para mí, el suceso más significativo que recuerdo es cuando un nene se ensució en la ropa y para limpiarlo, le pegaron la manguera,” recordó Juan mientras le hacía preguntas de la escuela. Como parte de la comida del comedor, se les daba arroz con habichuelas, carne de pote, pollo y leche en polvo con maní. Al igual que existe en algunas escuelas, se usaba el interlocking, lo cual significa que había dos horarios. “Estaban algunos estudiantes de 7 am a 12m y los demás de 12:30m a 5:30pm,” recordó Chago, como cariñosamente le conocen. También tuve el privilegio de entrevistar por vía telefónica a Lourdes Reyes, la cual me contó que no muchas cosas han cambiado, y que la estructura de la escuela es la misma. “En realidad, la escuela está en el mismo sitio, con los mismos salones y todo, pero antes habían aproximadamente 50 estudiantes por salón.

Me resultó muy curioso el hecho de que una de las personas que entrevisté, además de él, su madre y su actual pareja estudiaron en esta misma escuela. Más curioso me resultó el hecho de que puedo comparar entre diferentes generaciones, la evolución de la escuela, además de cómo han ido cambiando los maestros y el personal no docente en la escuela. “De verdad la escuela como tal no ha cambiado tanto, lo que cambian son los estudiantes y algunos maestros.” Ellos me contaron que por la mañana, todos los días, las maestras, se levantaban y oraban con los estudiantes y luego comenzaban la clase. Había que tratar a la maestra con respeto y cortesía, si no se hacía, el maestro tenía el derecho de regañarlo y no solamente esto sino que el principal y los padres regañaban al estudiante. “El maestro tenía más respeto antes, era alguien importante y tenía permiso de repartir fuete a todo aquel que se portara mal, y después venían los padres a reprender a uno al frente del maestro.” Decía Lourdes. “Cuando era hora de cambio, los maestros cambiaban de salón, nosotros nos quedábamos en el mismo salón todo el día, ¿te imaginas lo frustrante que era eso?” dijo Juan con mucho disgusto.

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También me contaron que aunque han pasado algunos años de ellos haberse graduado, el uniforme sigue siendo el mismo; rojo con blanco. “El único cambio de uniforme que han hecho es que los nenes ahora usan pantalones largos porque nosotros usábamos pantalones cortos,” me dijo Juan. Al igual que ahora, en la escuela había aproximadamente 50 salones, que antes tenían puertas corredizas y ahora tienen paredes. “Se corrían las puertas esas y nos ponían a toditos juntos, y la maestra empezaba su clase,” decía Lourdes la cual hablaba en tono nostálgico

Al escuchar estas personas hablar de sus recuerdos, me alegra, ya que me hace recordar en los momentos que yo estaba en la escuelita elemental. En realidad, yo puedo decir que las escuelitas de esa época y de mi época no tienen mucha diferencia ya que yo también pasé por el “interlocking”, también comí carne enlatada y yo también tenía que respetar a la maestra porque ella o él eran adultos y los niños tenían que respetar a los adultos. Al igual que mis entrevistados, yo también puedo decir que me encantaron mis años de estudiante de la escuelita elemental, ya que las maestras por las cuales pasé, son parte influyente e importante en la persona que soy hoy día, y que si ellas no hubiesen pasado por mi vida, yo no sería quien soy.

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